El Centro de Turismo Rural "Los Jerónimos" de La Tuda está instalado en una parte de lo que fue Monasterio de esta orden, dependiente del que existe en la vecina dehesa de Amor, que constituyeron una unidad desde los finales del siglo XVII, cuando se instalaron en la dehesa.

Los Jerónimos llegan en el reinado de Felipe II a Montamarta, primer Monasterio de la Orden en lo que hoy es la provincia de Zamora.
Pasan después a la capital donde solamente se conserva la tapia conventual y unas escasas ruinas y en el siglo XVII levantan el de la que hoy es dehesa de Amor, a la que pertenece el pequeño Monasterio de La Tuda dependiente de aquel y de cuya jurisdicción dependía y cuyos pobladores vasallos del Monasterio constituyeron el pequeño núcleo de población de La Tuda dedicado a la ganadería y agricultura de subsistencia dadas las características del terreno, la mayor parte dentro de la orla o aureola metamórfica que rodea la zona granítica.

El propio topónimo de La Tuda, muy corriente por tierras del partido de Toro, significa por otra parte, habitación excavada en la tierra, cueva o bodega, y como ocurre con la mayoría de los topónimos españoles han pasado a ser apellidos. El edificio, de sólida mampostería, al llegar la desamortización se dividió en cuatro casas dedicadas a labradores del pueblo y las tierras fueron vendidas como bienes nacionales según consta en los archivos, quedando la casa mayor de la dehesa convertida en coto redondo y la dehesa adquirida por la Casa ducal de Sotomayor, en cuya propiedad se mantuvo hasta 1947.

En 1999, dos de las cuatro partes en las que se dividió el edificio fueron compradas por el matrimonio que es actualmente el propietario y que tras una obra de más de dos años, consiguieron restaurar para dedicarlo a Centro de Turismo Rural.
La pequeña iglesia de La Tuda conserva los restos de retablos procedentes de la iglesia del monasterio de la dehesa, al adquirirla la casa de Sotomayor; el retablo de San Gregorio Papa, el retablo mayor y alguna imagen, un sagrario y una piedad, todo de finales del XVI y XVII.

En el término municipal se conserva una rica relación de toponimia que nos recuerdan la propiedad y su vinculación a la iglesia; la cortina de las Monjas, los Frailes, Santa Ana, la Monja, Santa Lucía, Nava Blas.

Con los finales del siglo XIX se fragmentaron las tierras de los bienes nacionales y desapareció la propiedad comunal aumentando la población;
al comenzar el siglo XX, la emigración hacia América redujo la población a la mitad, unas treinta familias, que fue su población estable hasta los finales de la década del sesenta que comienza la despoblación, patente hoy en día.